Campaña de verano en Gamarra afronta crisis por El Niño
Campaña de verano en Gamarra afronta crisis por El Niño

Campaña de verano en Gamarra afronta crisis por El Niño

21/10/2026
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La preparación para la campaña de verano en Gamarra atraviesa un escenario de extrema incertidumbre comercial y productiva en el emporio de La Victoria. Durante los primeros nueve meses de 2026, las compras peruanas desde el exterior de prendas ligeras retrocedieron con fuerza debido a la prudencia de las firmas importadoras ante las alteraciones climáticas asociadas al fenómeno El Niño. Este freno en las operaciones de abastecimiento internacional coincide con una severa descapitalización de los confeccionistas locales, quienes no lograron colocar sus inventarios de abrigo tras experimentar temperaturas atípicamente altas durante los meses habituales de frío.

Desaceleración comercial y retracción de pedidos para la temporada de calor

El comportamiento de las compras externas de indumentaria estacional refleja un cambio drástico en las previsiones del mercado minorista. Según un informe técnico elaborado por el Instituto de Investigación y Desarrollo de Comercio Exterior de la Cámara de Comercio de Lima (IndexCam), las importaciones peruanas de seis categorías de ropa de verano totalizaron US$ 122,37 millones entre enero y setiembre de 2026. Esta cifra representa una contracción interanual de 10,6% en comparación con el mismo período de 2025, evidenciando una menor disposición de las cadenas comerciales a asumir riesgos con volúmenes abultados de mercadería importada.

Los analistas del sector señalan que las empresas mayoristas ajustaron sus compras tras observar excedentes acumulados que no lograron rotar con rapidez en campañas previas. La cautela frente a la intensidad del evento climático reconfiguró los pedidos, reduciendo la exposición de capital en líneas que dependen de temporadas climáticas marcadas. Para los confeccionistas nacionales, la presencia de prendas de verano importadas a menores volúmenes no ha significado un alivio automático, pues la contracción del consumo generalizado y la falta de capital de trabajo limitan la capacidad de respuesta de los talleres.

En el plano general del comercio peruano, aunque las adquisiciones globales alcanzaron en meses como marzo de 2026 los US$ 5.984,5 millones con una subida de 20,4% según reportes de ADEX, las líneas específicas de confecciones de temporada marcharon en sentido opuesto. La selectividad del consumidor y la preservación de liquidez han primado tanto en los importadores de retail como en los pequeños comerciantes de las galerías limeñas.

Retroceso del comercio exterior en prendas estacionales

Al desagregar la estructura de las compras externas analizadas por el IndexCam, las caídas más profundas se concentraron en las prendas de tejido plano y de punto habitualmente más demandadas en el litoral. Los shorts registraron el desempeño más bajo entre las categorías evaluadas, con un desplome de 29% en su valor CIF y una reducción de 25% en volumen físico, pasando de 6,2 millones de unidades adquiridas en 2025 a 4,7 millones en el período analizado de 2026.

Gráfico sobre la caída en prendas de verano importadas que impacta la campaña de verano en Gamarra
Caída en la importación de prendas de verano 2026 (%). Fuente: IndexCam – Cámara de Comercio de Lima (enero – setiembre 2026). Elaboración: sectortextil.pe

Una dinámica similar experimentó la partida de camisas de verano, cuyas compras en el mercado internacional registraron una baja de 14,3% en valor monetario y una disminución de 22% en volumen importado. Salvo una categoría que mantuvo estabilidad relativa, el resto de líneas de indumentaria ligera reflejó disminuciones significativas. Este ajuste coordinado de los inventarios mayoristas buscó eludir el estrangulamiento financiero derivado del almacenamiento prolongado de ropa no vendida.

Paralelamente, la competencia de prendas importadas en el mercado nacional continúa siendo un factor estructural que condiciona las decisiones productivas en Lima, ya que el flujo de ropa confeccionada en Asia sigue marcando los precios de referencia para las prendas de entrada, limitando los márgenes de los confeccionistas peruanos frente al encarecimiento de materias primas e insumos.

Impacto del desfase estacional en los talleres textiles de Gamarra

La industria local no ha podido capitalizar la caída de las importaciones debido al golpe financiero previo propiciado por el clima. La fabricación de prendas de vestir, a excepción de las confecciones en piel, sufrió una caída de 15,26% durante el primer semestre de 2026 frente a igual tramo de 2025, de acuerdo con los registros del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). En el mes de junio de 2026, la contracción mensual de la actividad fabril confeccionista alcanzó el 16,74%, confirmando la debilidad de las operaciones fabriles.

Susana Saldaña, presidenta del Consejo Directivo de la Asociación Empresarial Gamarra Perú, detalló que la cadena manufacturera opera bajo ciclos estrictos que impiden cambios de giro inmediatos. En declaraciones recogidas por medios económicos, la dirigente gremial precisó que la fabricación de hilados y el tejido de telas se programan entre seis y nueve meses antes de que la prenda final llegue al mostrador. Para abastecer una temporada de invierno, los pedidos de insumos se realizan hacia el cierre del año previo y el corte y ensamble se inician entre enero y febrero.

Cuando los confeccionistas comprobaron que las bajas temperaturas invernales no se manifestaban en la costa central y norte, los lotes de tela franela, polar, fleece y tejido de punto para buzos ya estaban entregados o en proceso de corte. La imposibilidad de transformar ese stock de abrigo en liquidez afectó el arranque oportuno para la campaña de verano en Gamarra, pues los pequeños talleres no contaron con fondos frescos para comprar rollos de jersey de algodón, piqué o telas planas livianas.

Almacenes repletos y pérdidas millonarias por el cambio de estación

El costo económico que asume el emporio comercial supera los S/ 1.000 millones en prendas invernales y rollos de tela que no pudieron colocarse en los circuitos comerciales mayoristas y minoristas. Las galerías de La Victoria vieron cómo frazadas, casacas térmicas, poleras de felpa y pantalones de abrigo quedaron inmovilizados en estantes y depósitos ante la escasa afluencia de compradores en busca de ropa pesada.

Video: Producción textil cae 29% y Gamarra reporta pérdidas por S/1000 millones — 24 Horas

Para intentar recuperar al menos una fracción del capital invertido, diversos comerciantes aplicaron rebajas drásticas que perforaron sus costos unitarios. Prendas como casacas que inicialmente tenían precios de venta al público de S/ 120 a S/ 150 fueron rematadas a S/ 70 en los pasadizos comerciales. Tal como informó el noticiero 24 Horas de Panamericana Televisión en un reportaje sobre las pérdidas del emporio comercial, la mercadería quedó inmovilizada provocando que muchos talleres vendieran a pérdida directa para honrar deudas con entidades financieras y proveedores de insumos textiles.

Esta situación perjudica directamente a las mypes de confecciones, modelo productivo en el cual el capital de trabajo de una temporada depende de la cobranza efectiva de la campaña inmediata anterior. Sin la rentabilidad de las prendas de invierno, miles de microempresarios quedaron sin capacidad para encargar cortes a confeccionistas independientes o adquirir botones, cierres y servicios de teñido indispensables para las prendas de verano.

Crisis en la producción manufacturera y declaratoria de emergencia

El deterioro de la actividad productiva no se limitó a las microempresas comerciales. Según precisiones de la Sociedad Nacional de Industrias, la producción textil global en el país se contrajo aproximadamente 29% en el mes de agosto de 2026 bajo el impacto directo de las variaciones climáticas asociadas a El Niño. Asimismo, entre enero y julio de ese año, la producción conjunta de la industria textil y de confecciones registró una contracción acumulada de 9,9% interanual.

Ante el agravamiento de los indicadores de empleo y rentabilidad fabril, el Poder Ejecutivo publicó un decreto supremo que declaró en estado de emergencia al sector textil y confecciones a nivel nacional por un plazo de 120 días calendario. La norma técnica sustentó la medida en la necesidad de revertir una pérdida sostenida de competitividad: entre los años 2018 y 2025, el valor agregado de esta rama industrial cayó alrededor de 5%, al tiempo que su peso en el Producto Bruto Interno retrocedió de 1,1% a 0,9%.

Asimismo, los fundamentos de la declaratoria señalaron que la producción nacional de algodón experimentó un retroceso de 53% en ese período y la productividad laboral del rubro descendió 4,6%. La disposición gubernamental otorgó un plazo de 15 días calendario al Ministerio de la Producción (PRODUCE) para definir un plan de reactivación integral que ayude a sortear los cuellos de botella logísticos y financieros, complementando medidas de alivio como la reprogramación de deudas comerciales solicitada reiteradamente por las pequeñas empresas.

Consecuencias y oportunidades para la industria textil de confecciones

El actual entorno obliga a los talleres textiles de Gamarra a replantear sus modelos de aprovisionamiento y comercialización. Aunque la menor llegada de ropa importada de bajo costo teóricamente abre una ventana de mercado, la reducida capacidad de endeudamiento frena la producción masiva de polos de algodón y bermudas. Para mantenerse a flote, las empresas recurren a lotes de producción más pequeños y de rotación rápida, evitando comprometer pedidos voluminosos de hilados con meses de antelación.

En este escenario, el directorio de empresas textiles del Perú cobra relevancia como espacio de articulación directa entre tejedurías, estampadores y marcas de confección que buscan insumos peruanos de alta calidad para responder ágilmente a variaciones de temperatura. La agilidad en el corte y confección local representa la principal ventaja frente a las importaciones marítimas, que tardan semanas en llegar a los puertos nacionales.

Por otro lado, los gremios insisten en que las compras estatales deben dinamizar el sector de inmediato, vinculándose a programas como la declaratoria de emergencia para el sector textil, con el objetivo de dotar de liquidez a los talleres mientras se consolida la demanda privada en los meses de mayor calor.

Las cifras clave de la crisis textil y las importaciones de verano

Indicador Dato Fuente y período
Importación de ropa de verano (6 categorías) US$ 122,37 millones (-10,6%) IndexCam – CCL (Enero – Setiembre 2026)
Importación de shorts (valor CIF) Caída de 29% IndexCam – CCL (Enero – Setiembre 2026)
Importación de shorts (volumen físico) 4,7 millones de unidades (-25%) IndexCam – CCL (Enero – Setiembre 2026)
Importación de camisas de verano (valor) Caída de 14,3% IndexCam – CCL (Enero – Setiembre 2026)
Fabricación de prendas de vestir Contracción de 15,26% INEI (Enero – Junio 2026)
Fabricación de prendas de vestir (mensual) Contracción de 16,74% INEI (Junio 2026)
Producción textil nacional Caída cercana al 29% SNI (Agosto 2026)
Pérdidas estimadas en Gamarra por ropa de invierno Superiores a S/ 1.000 millones Asociación Empresarial Gamarra Perú (2026)

Preguntas frecuentes sobre la temporada comercial textil

¿Por qué cayeron las importaciones de ropa de verano en el Perú?

Las importaciones retrocedieron un 10,6% debido a la cautela de los importadores frente al fenómeno El Niño y a la necesidad de evitar acumulaciones excesivas de inventario. Las mayores caídas se dieron en prendas como shorts y camisas ligeras.

¿Cómo impactó el invierno cálido a la campaña de verano en Gamarra?

El invierno caluroso impidió la venta de prendas gruesas, generando pérdidas por más de S/ 1.000 millones en prendas terminadas y tejidos de abrigo. Sin esa liquidez recuperada, las mypes enfrentan serias dificultades para financiar la producción de la colección veraniega.

¿Qué medidas contempla el Estado frente a la emergencia del sector textil?

El Gobierno oficializó una declaratoria de emergencia por 120 días calendario para la industria textil y confecciones, encargando a Produce la elaboración de un plan de reactivación. Entre las demandas gremiales destacan el apoyo financiero y compras públicas de confecciones a talleres nacionales.

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Fuentes consultadas

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