La producción y disponibilidad de la fibra de alpaca en Arequipa atraviesa un momento crítico debido a la severa falta de lluvias y la consecuente pérdida de pastizales naturales en las zonas altoandinas. En el distrito de San Antonio de Chuca, ubicado en la provincia de Caylloma, los criadores advierten que la falta de alimento y las heladas están diezmando la capacidad de sostenimiento de los rebaños. Esta situación compromete el sustento económico de las comunidades dedicadas a la ganadería de camélidos y amenaza el inicio del eslabón primario de abastecimiento para la industria de confecciones del país.
En las comunidades de altura de la provincia de Caylloma, como Imata y San Antonio de Chuca, el panorama productivo es alarmante ante la marcada escasez de pastos naturales. Simona Eladia Huaylla Mayta, criadora galardonada como campeona durante la feria Expoagro en representación de la Cooperativa Agraria Pacochay Manta, alertó que los rebaños de las razas Huacaya y Suri sufren por la falta de forraje verde. Huaylla señaló que la conjunción de heladas y ausencia prolongada de precipitaciones restringe la regeneración de los bofedales, obligando a las familias campesinas a reducir el tamaño de sus hatos para evitar la mortandad por inanición.
Los ganaderos locales recuerdan con preocupación los episodios devastadores asociados históricamente al fenómeno de El Niño, en los que la pérdida de camélidos alcanzó picos dramáticos. Aunque los gobiernos locales han intentado intervenir mediante la entrega de heno, pacas de avena y kits de medicamentos veterinarios, los criadores sostienen que estas medidas de asistencia resultan paliativas e insuficientes para asegurar el sostenimiento nutricional de los animales a lo largo de los meses secos.
Para conocer la realidad que afrontan las comunidades altoandinas durante las temporadas secas, el reportaje documental elaborado por Musuq Pacha ilustra las dificultades extremas de las familias pastoriles en las zonas de puna frente al déficit hídrico prolongado.
Frente al estrecho margen que deja la comercialización directa del vellón sucio, diversas asociaciones han optado por la manufactura artesanal para generar mayores ingresos. En este proceso de transformación, los productores alpaqueros organizados realizan una rigurosa clasificación del vellón en seis calidades comerciales estandarizadas: baby, royal, fleece (FS), huarizo, gruesa y MP (manchada y pedazos). Esta selección técnica permite segregar las fibras según su finura, longitud y procedencia anatómica dentro del vellón esquilado, destinando los lotes más finos al hilado fino y prendas de mayor valor.
A pesar del esfuerzo por elaborar hilos, prendas de vestir y piezas artesanales que se colocan en ferias y pedidos especiales, el esquema de acopio tradicional sigue siendo el principal obstáculo económico. De acuerdo con Huaylla, la intervención desmedida de intermediarios en los centros de acopio reduce significativamente los precios pagados en campo, dejando al pastor con ingresos anuales que apenas oscilan entre los S/ 2.000 y S/ 3.000 por familia. Esta cifra apenas amortiza los costos de esquila, sanidad animal y alimentación suplementaria durante las heladas.
Este escenario de vulnerabilidad productiva guarda similitud con iniciativas orientadas a fortalecer la cadena, tales como el sector textil alpaquero: alianza público-privada, cuyo fin es mejorar las condiciones de compra directa a los criadores. Asimismo, la promoción de líneas terminadas ha sido impulsada en la región por entidades estatales mediante actividades donde la artesanía en alpaca: Mincetur promueve su oferta en Arequipa busca conectar a tejedores locales con compradores directos sin excesiva intermediación.
La problemática forrajera de Caylloma forma parte de una crisis climática más amplia en el sur del país. En Arequipa, 42 distritos han sido comprendidos dentro de la declaratoria de emergencia por peligro inminente ante déficit hídrico. Frente a este panorama, la Gerencia Regional de Agricultura de Arequipa (GRAG) solicitó formalmente una asignación presupuestal extraordinaria de S/ 6,9 millones ante el Ejecutivo central. Dichos recursos están proyectados para la adquisición de alimento balanceado y forraje para camélidos sudamericanos, kits veterinarios, así como la rehabilitación de reservorios y cochas altoandinas para la siembra y cosecha de agua.

No obstante, los trámites administrativos ante la Oficina Regional de Planeamiento, Presupuesto y Acondicionamiento Territorial (ORPPAT) y el gobierno nacional han demorado la llegada efectiva de los fondos. En la actualidad, la dependencia agraria regional solo cuenta con S/ 482 mil de saldo ejecutable para nuevas medidas preventivas, habiendo recibido previamente S/ 3 millones 950 mil 81 a través del programa presupuestal 0068 orientado a la reducción de la vulnerabilidad ante emergencias y desastres.
A nivel macro, el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred) ha advertido que 76 distritos de la sierra sur presentan un nivel de riesgo muy alto frente a sequías vinculadas a eventos climáticos globales, afectando a más de 622 mil personas y comprometiendo más de 204 mil hectáreas agrícolas y ganaderas. Paralelamente, el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) proyectó una probabilidad de 48 % de que las precipitaciones pluviales se mantengan por debajo de los promedios normales en el cuadrante suroriental del territorio nacional.
El estrés nutricional de los camélidos repercute de forma directa sobre la calidad y el rendimiento de la fibra de alpaca en Arequipa. Cuando las alpacas sufren carencia continuada de nutrientes y agua, se generan alteraciones en el crecimiento folicular, lo que suele traducirse en fibras con menor resistencia a la tracción, quiebres prematuros en el descerdado y pérdida de homogeneidad en el micronaje. Esto limita el volumen de fibra apta para la categoría superfine y baby alpaca, esenciales para la confección de hilados de exportación y prendas de alta gama.
La cadena textil alpaquera peruana, que concentra sus principales plantas de lavado, peinado e hilandería industrial en la ciudad de Arequipa, depende críticamente del flujo ininterrumpido de materia prima proveniente de las alturas de Arequipa, Puno y Cusco. La merma en el stock ganadero o el debilitamiento de los animales reduce el tonelaje disponible de vellón en las campañas de esquila, encareciendo el abastecimiento para tejedurías de punto, confeccionistas independientes y talleres registrados en el directorio de empresas textiles del Perú.
A mediano plazo, si las transferencias presupuestales y los proyectos de afianzamiento hídrico no logran ejecutarse antes de que se consolide el periodo de estiaje, la industria nacional de confecciones enfrentará mayores tensiones de precios en fibra fina. La sostenibilidad del negocio manufacturero de alpaca exige no solo la apertura de canales comerciales externos, sino una protección integral de las praderas altoandinas y de los pastores que preservan este recurso zoogenético emblemático.
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